Como cuando estabas tú
Quisiera, que me hicieras mucha falta y gritarte que regreses, pero aquí no hay novedad, no, no te preocupes por mi, aquí todo sigue igual, como cuando estabas tú.
Siempre pienso en ti con esa canción, me han dicho que no tiene que ver contigo, la realidad es que te recuerdo cantándola, no sé si es un juego de mi mente o sí pasó, lo que sí sé es qué hay mucho de cierto en la letra y es que aquí no hay novedad.
Tal vez he crecido unos centímetros, el cabello lo he cortado una decena de veces, tengo más tatuajes de los que recordarías y seguramente me dirías que están bonitos, como la última vez que no te quedó más remedio que aceptarlos.
También crecí, como persona, he trabajado en varios lugares, aún no me título como te prometí pero hago el esfuerzo para que eso suceda. Ganó AMLO y estoy segura que te seguirías enojando con las noticias, hay una que otra serie que seguro te haría desvelarte por las noches y mi película favorita sigue siendo Bernardo y Bianca.
Dejé mi casa, tengo una familia chiquita, ahora vivo a una calle del que fue tu consultorio, no puedo evitar caminar por ahí y acordarme de ti, pensar en qué bueno sería tenerte así de cerca todos los días.
He viajado fuera del país, todas sola y seguramente no podrías del orgullo, te cuento que conocí Estocolmo y que cumplí el sueño que alguna vez a los 16 te conté.
Ahora corro y hago medios maratones con la intención de volverme maratonista, estoy segura de que en cada carrera te he pensado y repito una que otra frase tuya para llegar a donde debo, probablemente me las invento pero me parece ideal en ese momento llevar conmigo algo de ti.
Te digo, aquí no hay nada nuevo, sigo con algunos vicios y probablemente equivocándome como la última vez que nos vimos, ese día parece que el mundo se detuvo, creo que solo fue el mío, sigo repitiendo en mi cabeza el poema de Pellicer y es que como dice “Junio se lleva ahora como el viento la esperanza más dulce y espaciosa”, llevo lo que va del mes con ese verso y es que de cierta manera imploro que este día sea lo menos pesado, hasta procuro olvidarlo pero la realidad es más fuerte que yo.
Este Junio, como los otros me llegan miles de dudas, apenas pensaba que si yo me caso, ¿quién me va a acompañar del brazo? No pude evitar llorar porque este Junio siento un amor inmenso, del cuál quisiera contarte, pero me dicen que seguro tú lo sabes, allá donde habitas y aquí donde vives.
Mamá está bien, la procuro diario, mi hermano también, jura que son muy parecidos. Te sorprendes de lo mucho y nada que han cambiado las cosas acá.
No pude evitar este día, ni todos los demás, lo que sí es que hice lo mejor que pude para sobrellevarlo y que a cada ratito pudiera recodarte como siempre, con tu sonrisa y los brazos abiertos para mi, para Nani.
A veces quisiera correr hacia ti, cada que hablo de quien eres para mi, me inundan las ganas de salir a buscarte, sabiendo que no voy a encontrarte.
Por momentos cambiaría todo lo que tengo con tal de verte, de sentarme a cenar contigo y escucharte con una anécdota insólita o por escuchar que silbas por algún rincón.
Pienso en ti porque ahora nuestra foto está en el refrigerador y no hay vez que pase por ahí y me detenga a verte, a vernos, a pensarte y pensar en qué haces en dónde estás. Me ha ido bien, en verdad no te preocupes por mi, aquí todo sigue igual, cómo cuando estabas tú.
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